Conoce todo sobre la nueva ley de uso industrial y científico en Colombia


En Colombia, la Cámara de Diputados aprobó el marco legal para la producción comercial de cáñamo con fines industriales y científicos. El proyecto de ley, presentado por el senador Horacio José Serpa, obtuvo el apoyo unánime de 99 representantes de la Cámara de Representantes el miércoles 15.

Nuevo marco legal

La nueva ley define el cáñamo como cannabis con hasta un 0,3% de THC. Además, el marco regulatorio tiene en cuenta su importación, exportación, cultivo, procesamiento y comercialización.

Al mismo tiempo, los usos industriales de la planta incluyen el uso de fibras de cáñamo; gránulos para alimentos y bebidas (como complementos dietéticos); y cosmética, entre muchas otras cosas.

Para obtener los permisos necesarios para la producción, se debe obtener el permiso de la Subdirección de Control y Control de Materiales y Materiales del Ministerio de Justicia y Derecho.

Además, bajo la nueva ley, los titulares de licencias podrán acceder a los beneficios económicos de las instituciones financieras (por ejemplo, Banco Agrario y Finagro).

Según la Gaceta del Congreso, el Instituto Colombiano de Agricultura (ICA) será el encargado de otorgar licencias y registrar la importación de nuevas variedades genéticas de cáñamo a Colombia.

Agricultores y ONG preocupados por la ley del cáñamo

El senador Serpa, autor del proyecto de ley, elogió la decisión y dijo que beneficiaría a los agricultores y la agricultura. «La agricultura está ganando, los agricultores están ganando, el país está ganando con leyes que crearán empleos, harán que el campo sea más técnico e impulsarán el posconflicto», escribió Serpa en Twitter.

“A través de esta iniciativa, el cáñamo dejará de ser un cultivo controlado y estresante y se convertirá en una opción agrícola accesible para los agricultores y las comunidades”, dijo. La fibra y el grano se pueden extraer para la nutrición humana y animal».

Sin embargo, algunas asociaciones de agricultores y ONG no parecen compartir este optimismo. Las críticas giran en torno al límite permitido de THC, que se establece en 0,3%. En julio pasado, el Decreto 811 estableció el THC máximo permitido para las plantas que se consideran cáñamo y no los esquejes modificados de cáñamo fue del 1%.

A los agricultores les preocupa que el 0,3% sea un límite bajo (dadas las características climáticas y geográficas de Colombia, donde el THC tiende a expresarse más en otras latitudes). Al mismo tiempo, temen que el nuevo marco regulatorio cree una «zona gris» que amenaza la seguridad jurídica de los agricultores y empresarios y reduce la competitividad del país en el mercado internacional.

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