Uruguay: el cáñamo genera miles de trabajos y es clave en las exportaciones


Cuando Uruguay reguló el cannabis se propuso arrebatarle un negocio al crimen organizado. A la par que se comenzaron a reconocer derechos de usuarios y cultivadores, el país oriental empezó a desarrollar una verdadera industria legal.

En los últimos dos años, las variedades industriales del cáñamo han generado miles de nuevos puestos laborales y se prevé que en los próximos cinco años implicarían unos US$ 50 millones: un crecimiento del 100% a lo que se encuentra hoy.

No es extraño que semanas atrás, teniendo en cuenta esta realidad, ingresó al Congreso argentino un proyecto que busca regular el cáñamo en el país.

Para tomar dimensión de no se trata de algo menos, Uruguay es un buen ejemplo. Hoy el mercado del cáñamo significa la cuarta parte de las exportaciones de cítricos, el sector agrícola más importante del país vecino, que se encuentra cercano a los US$ 100 millones anuales.

Para saber los pormenores hablamos en exclusiva con Sergio Vázquez, Director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.

Una Industria real

Vázquez ingresó a esa unidad pública, homóloga al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) argentino, en 2014 cuando el Presidente era José “Pepe” Mujica, del Frente Amplio.

Pero este año, la gestión de Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, no solo que mantuvo en el cargo a Vázquez, sino que también lo designó como representante en la junta de directorio del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA).

¿Según datos oficiales, hoy tienen un total de 120 toneladas acumuladas de producción de flores con menos del 1% de THC. En 2017 no llegaban a 5 toneladas, ¿cómo se explica el crecimiento?
En 2017 se disparó la curva de crecimiento. Coincide con la apertura de Canadá, que regulariza el uso recreativo. Si bien no tiene que ver con el cáñamo, está en el sector. Entre 2015 y 2016 tuvimos una primera oleada, sobre todo especulativa. Se generó una burbuja por el impulso del sector financiero y pasamos de cero a cinco licencias. Fuimos reacios a emitir licencias porque intuímos que era una oleada financiera y no real. Pero desde 2018 se generó una segunda oleada, ahora real.

¿A qué se refiere con real?
En concreto, las empresas que realmente querían producir vieron que Uruguay era confiable desde lo jurídico y volvieron muchas empresas que se habían ido a Colombia. Allí pasamos a 42 licencias y hoy estamos entorno a las 56, con unas diez más por analizar. Mientras que en territorio de cultivo, en 2018 había 400 hectáreas y hoy hay 1.300. En cuánto a invernáculos, durante el mismo periodo, pasó de 300 metros cuadrados a 40 mil.

¿Qué incentiva a los inversores?
Se hizo público un informe de exportaciones uruguayas a Suiza donde se mostraron los precios de exportación. Es una señal muy fuerte para las empresas.

El envío a Suiza implicó de 524 kilos a un precio de US$ 200 por cada uno. Pero, ¿qué implica económicamente para Uruguay?
El Ircca cobra un dinero por las licencias. Pero el ministerio tiene la política de mover el sector por los servicios indirectos: me refiero a la contratación de mano de obra. Se generaron cinco mil nuevos puestos laborales, que emplea a personas que se dedican a la zafra y tienen un nuevo trabajo genuino entre los meses de noviembre a febrero. Además, estimamos entre US$ 25 y 30 millones de valor bruto de producción. Más otro número igual en inversiones.

¿Es un número alto para la economía uruguaya?
El cítrico, que son los productos de mayor exportación, son US$ 100 millones. Es decir, hoy el cáñamo es la cuarta parte de ese sector y solo tiene dos años de vida. Pensamos que en los próximos cinco años podemos llegar a los US$ 50 millones. Hay discusiones en Naciones Unidas para sacar al cannabis de las listas 1 y 4 de estupefacientes. En caso que suceda, podría cambiar radicalmente.

¿Qué desafíos se proponen a futuro?
Aumentar la productividad. Además, generar información de sanidad y agronómico. Pero lo más importante es el nicho de semillas feminizadas y esquejes certificados para exportar. Es un mecanismo que en el mundo no existe. Ya se han exportado muestras a Argentina, Chile y Paraguay. El 10% de las empresas están abocadas a la producción de semillas.

Los principales socios comerciales de Uruguay son Brasil y Argentina, ¿qué sucedería en caso que estos países avancen en regulaciones?
Depende como se regule. Brasil dio señales que no tiene intenciones de regularizar la producción primaria y están abocados a consumir materias primas. Eso nos favorece, porque vamos a poder vender materia prima con grado de procesamiento.

En Argentina acaba de presentarse un proyecto para regular el cáñamo, ¿qué le dirías a quienes tengan dudas sobre si es momento de avanzar?
Yo no creo que sea un problema del cannabis. En estos años, he encontrado que es un tema del ADN de los ministerios. Yo tengo el ADN de la ganadería y agricultura: exportación. Somos conscientes que la exportación es la única forma de generar divisas porque todavía no tenemos la máquina de hacer dólares. Otros ministerios, como salud pública, tienen la función de controlar y no tienen pensado la generación de valor. No es un tema del cannabis. Invitaría a funcionarios a que piensen con una cabeza comercial.

Fuente: https://revistathc.com

https://bit.ly/2AxMIXp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.