La tendencia del cáñamo es cultivar la planta de manera orgánica y obtener una certificación oficial que revalora su producto


Hasta hace poco los cultivos de cáñamo controlados eran ordinarios, pero desde que el Congreso eliminó el cáñamo de la lista de medicamentos de la Lista I como parte de la Ley Agrícola a finales de 2018 y este tipo de plantaciones se legalizaron, los agricultores se interesaron en los cultivos orgánicos.

Oregon Tilth, una organización sin fines de lucro con sede en Corvallis, Oregon, que certifica granjas orgánicas en 49 estados informó que la firma certificó tres granjas de cáñamo orgánico en 2018 y el año pasado el número ascendió a gran escala.

«En 2019 fue cuando realmente vimos un boom«, comentó Chris Schreiner, director ejecutivo de Oregon Tilth, quien especificó que se certificaron 66 granjas de cáñamo, incluidas 43 en Oregon.

Riguroso proceso

El proceso para obtener la certifiación de “orgánico” toma su tiempo, la transición lleva tres años marcado por un extenso mantenimiento de registros, en la cual las granjas no pueden usar ninguna práctica convencional, eso significa eliminar los fertilizantes químicos, entre otros.

Además de obtener un cáñamo más sano, sostenible y natural, el lograr una certificación trae ventajas económicas, según Beau Whitney, un economista de Portland que estudia la industria del hemp alega que los cultivadores y los procesadores del CBD presente en la planta pueden cobrar una prima por los productos orgánicos.

«Eso es definitivamente algo que la gente encuentra de valor», recalcó Whitney. «Entonces puedes diferenciarte e ingresar a mercados a los que de otra manera no tendrías acceso».

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