Una oportunidad para innovar con cáñamo en Costa Rica

El cáñamo, material que se extrae de la plata de cannabis sativa, reaparece como uno de los productos más populares del momento.

Países como España, Holanda, Canadá, Francia, Finlandia, China, Alemania, India, Japón y Chile se encuentran modificando sus estructuras jurídicas para dar paso al cultivo y comercio del cáñamo.

Se dice que el cáñamo reaparece, porque desde mucho tiempo atrás, el ser humano convivió con el ingrediente en su vida cotidiana.

En China se utilizó para textiles desde hace más de 4000 años, los egipcios trabajaron el papiro con cáñamo, las velas de los barcos de los conquistadores españoles utilizaban cáñamo por sus resistentes fibras y también el papel utilizados en las primeras imprentas era a base del mismo producto.

En nuestra historia más inmediata, encontramos casos como el automóvil que Henry Ford diseñó con cáñamo por su increíble capacidad de resistencia; también en Holanda han construido el primer puente peatonal de cáñamo, que es amigable con el ambiente.

La diferencia de este popular material con la marihuana es que este producto no posee un contenido significativo de tetrahidrocannabinol (THC); por lo tanto, es un ingrediente que no tiene ningún efecto psicoactivo, ni causa dependencia o reacciones adversas importantes para el ser humano.

En Costa Rica no existe la posibilidad de cultivar plantas de cannabis sativa con fines comerciales, lo cual imposibilita la producción de cáñamo.

Sin embargo, las autoridades sanitarias han dado luz verde para importar cáñamo y utilizarlo en productos como medicamentos, alimentos, cosméticos, así como para generar más investigación de los posibles usos.

Este es un momento crucial para que nuestro país funcione como un centro de innovación, creando nuevos productos a base de cáñamo para mejorar la salud y ofrecer nuevas propuestas en un terreno muy poco explorado en la región.

Las industrias de otras regiones ya han empezado a innovar con este producto tan versátil, facilitando a los consumidores el acceso a bebidas, barras energéticas, pastillas, dulces, papel, cremas de protección solar, biocombustibles y hasta unos jeans hechos con cáñamo.

Es importante enfatizar que, aunque la actividad se está permitiendo en Costa Rica, no existen reglas tan claras de regulación, provocando una necesidad urgente de crear normativa que delimite y ordene el campo de acción, pero que, a la vez, sea una herramienta que facilite la innovación con cáñamo en el país.

La clave para lograr una rápida y adecuada regulación es que, como el producto no presenta efectos psicoactivos, es mucho más sencillo manejar la discusión parlamentaria si los proyectos de ley se presentaran únicamente para el cáñamo y no combinados con el uso de marihuana con THC.

Lo que constituirá una ventaja para que el proyecto se convierta en ley sin grandes dislocaciones del público.

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